Llegamos a la capital de Laos después de 13 horas de autobús desde Bangkok. 34 dólares por la visa y unos 20 kilómetros desde la frontera Tailandia-Laos a Vientiane. Nos habían comentado que Vientiane era una de las capitales mas apacibles del Mundo y la verdad es que no se equivocaban.
Los conductores de tuk tuk y los vendedores no insisten en venderte cosas. Los pitos y los ruidos del trafico son música para mis oídos si lo comparo a la caótica Hanoi.
Hora punta en el Patuxay (centro de Vientiane). Un autobús, dos coches y Alicia montando en bicicleta…
Estos podrían ser los tres símbolos del país. Una sombrilla de beerlao, una estatua de un líder en actitud contemplativa y un templo budista.
Es un buen sitio para relajarse del típico caos de las ciudades asiáticas. Por algo es uno de los destinos turísticos del 2008 según el New York Times.



