Después de Melaka, nuestra idea era ir a alguna isla de la costa de Malasia. Desafortunadamente todas las compañías de autobús habían vendido sus billetes así que decidimos ir a Kuala Lumpur a ver si desde allí encontrábamos algo. Llegamos de noche a KL, sobre las 10, y estuvimos mas de dos horas buscando un sitio donde dormir.
Como no encontramos nada (y no eramos los únicos con ese problema), fuimos al hostal donde habíamos preguntado en un principio y nos dejaron dormir en una especie de salón-recibidor enorme. Nos informaron de que tenían traslados en autobús hacia Taman Negara a las 08:00h que salían desde allí mismo, así que decidimos cambiar la playa por la selva.
Taman Negara es el parque nacional más grande de Malasia, con 4.343 kilómetros cuadrados de superficie. Como no tuvo glaciar, también es la selva tropical más antigua del Mundo. Como se ve en las fotos, los árboles forman muchas raíces y lianas a modo tarzán que le hacen parecer más exótica e inexplorada.
Lo bueno del sitio es que tiene las rutas de hiking y trekking marcadas, por lo que te puedes recorrer una buena parte de la jungla por tu cuenta, sin guía, puedes ir a tu ritmo y pararte a observar animales o buscarlos. Hicimos tres rutas. En una subimos 6 km hasta una cima en la que había vistas de toda la jungla. En otra andamos 4 km para llegar al Canopy Walkway. Y en una tercera fuimos a una zona de baño que había al lado del río, a 2 km.
Estos bichos enormes estaban por todos los lados y hacían un ruido muy fuerte. Por la noche se volvían medio locos y entraban en una especie de estado de trance para finalmente morir.

Llegada al pueblo de Kuala Tahan. Al parque natural se entra por la escalera blanca que hay al otro lado del río
Sin duda, la visita a Taman Negara es altamente recomendable. Los precios (como en casi toda Asia) son bastante asequibles y la experiencia recorriendo la selva es bastante espectacular 🙂


