Soy usuario de cámaras compactas Samsung desde hace bastantes años y nunca he tenido ningún problema técnico grave, es más, siempre he estado bastante satisfecho con la relación calidad-precio de sus productos y su atención al cliente, hasta que me topé con el servicio técnico de Samsung Colombia, una verdadera tomadura de pelo que me ha llevado incluso a escribir este post.
Todo comenzó cuando compré la cámara compacta modelo WB150F en Sears México, con su debido ticket de compra y un impreso de garantía internacional. La cámara en un principio no dio ningún problema y fue en Bogotá cuando empezó a fallar en ciertos aspectos, por lo que decidí contactar a la ya mencionada asistencia oficial.
Después de varias llamadas me presenté en la Av Ciudad de Cali 22F-24 y entregué por escrito un reporte detallado de las fallas para que no hubiera ningún malentendido.
Curiosamente antes de ir a sus oficinas me dijeron que no llevara conmigo la tarjeta SD y la batería de la cámara pero cuando llegué allí me exigieron presentar la batería como parte de los posibles problemas del aparato.
El informe de fallos era este:
- Las fotos no tienen nitidez a ninguna resolución. El problema se aprecia más cuando visualizas las fotos de la tarjeta SD en el computador.
- Cuando conecto el cargador a la red, la luz roja de carga se enciende pero la luz verde de aviso de final de carga no se enciende nunca.
- El wifi (he probado en varias redes diferentes) no funciona prácticamente nunca.
- A veces, cuando voy a hacer una foto o cuando enciendo la cámara, saltan los menús de modo de disparo sin haber tocado ningún botón.
Me entregan este resguardo y me dicen que espere uno días.
Después de 10 días esperando y sin tener noticia alguna sobre la cámara (parece que en Samsung Colombia no te llaman o envían un email para decirte que está pasando), llamo por teléfono para comprobar el estado de la reparación y me dicen que ya la han revisado, que está perfecta y que ya puedo ir a recogerla. Pregunto si el led verde de final de carga funciona correctamente y me responden que eso no lo han mirado (mal comienzo) por lo que me piden que espere un par de días más para chequear ese problema.
Ya con todo supuestamente revisado y reparado recojo mi cámara y compruebo con sorpresa y enfado que la nitidez, el wifi, el salto de menús y, cómo no, la dichosa luz verde de final de carga siguen dando exactamente los mismos problemas que antes de entregarla al servicio técnico. Mis primeras conclusiones después de tamaño despropósito fueron que en el servicio técnico ni tan siquiera se habían dignado a revisar el aparato, por lo que decido visitar otro de las sedes oficiales de Samsung en Colombia, la de la calle 82 No. 12-75…
Curiosamente, lo primero que me exigen (después de una supuesta primera reparación en Av. Ciudad de Cali) es que les entrege el documento original de la garantía internacional, ya que sin él no van a revisar mi cámara y en el caso de algún supuesto daño tendré que pagar por ello. Menuda gracia, después de haber presentado ese documento en el primer servicio técnico no se fían de mi palabra y tengo que enviar la garantía internacional (que dejé en mi casa) para comenzar con la reparación del aparato.
Nuevamente elaboran un reporte y me entregan este resguardo:
Después de enviar la garantía internacional y llamar para saber el estado de mi cámara (repito, Samsung no llama por teléfono o notifica por email que tu aparato ya está reparado o cual es el fallo) me dicen que ya puedo ir a recogerla, sin saber muy bien cual ha sido el fallo o el tipo de reparación realizada.
Recojo la cámara y el técnico hace una prueba de wifi delante mío (que casualmente funcionó correctamente) y me asegura que el resto de problemas han sido arreglados (sin hacer una carga máxima de la batería, tomar unas fotos e insertar la SD en el computador). Al cabo de unas horas de prueba me encuentro con exactamente los mismos fallos que reporté antes de entregarla, incluidos los problemas con el wifi.
Hasta aquí mi experiencia con Samsung, que se convirtió en una larga y desinformada espera, gastos en llamadas para comprobar el estado de reparación y supuestas revisiones que han dejado la WB150F exactamente igual que la entregué. No han sido capaces de reconocer ninguna falla concreta del aparato (quizás por el costo de alguna pieza que deban importar del exterior) y tampoco se han ofrecido a cambiármela por una nueva, simplemente se han limitado a no hacer absolutamente nada y a ofrecer un servicio de atención al cliente lamentable que lo único que ha conseguido es crispar los nervios del que acude a hacer uso de la garantía del aparato.



