Este pequeño y agradable pueblo es famoso por su mercado de los sábados (el mayor del Continente), aunque pronto nos dimos cuenta de que cualquier día es bueno para hacer unas compras de artesanía y textiles tradicionales. El mercado de la Plaza de los Ponchos abre todos los días.
En Otavalo los atuendos indígenas son de lo más llamativo. Las mujeres se caracterizan por vestir largas camisas blancas con bordados florales, faldas rectangulares, una fachalina o capa sobre los hombros, unas alpargatas y las famosas gualcas o collares dorados alrededor del cuello junto con pulseras de coral o plástico.
El ambiente tranquilo, el día a día de los indígenas y sus bonitos alrededores invitan a pasar unos cuantos días en Otavalo. Si se dispone de tiempo es muy recomendable visitar la laguna San Pablo (se puede hacer perfectamente a pie) o el Lago Cuicocha, éste algo más alejado de Otavalo. El pueblo de Cotacachi, cercano a Cuicocha es otro apacible lugar famoso por el trabajo del cuero.
A unos 45 minutos en autobús de Otavalo se encuentra Ibarra, una tumultuosa ciudad que bien merece una rápida visita. Muy cerquita de Ibarra se encuentra San Antonio de Ibarra, famoso por la artesanía en madera. También muy cerca está el Lago Yahuarcocha o «lago de sangre», todo un remanso de paz a pocos kilómetros de la ciudad.



