Muchas veces lo mejor de un sitio -más que sus playas o sus paisajes- resulta en lo cómodo que te encuentres en el alojamiento escogido.
En playa del Coco (Costa Rica) nos ocurrió un poco eso, lo mejor no fueron ni el pueblo ni la playa en sí, más bien lo que hizo nuestra estancia tan agradable fue la suerte de encontrarnos con las cabinas de Mel Rose.
Conseguir una pequeña casa por 20$ al día es complicado en un país como Costa Rica, de precios algo más elevados que el resto de sus vecinos centroamericanos. Cocina, salón, dos habitaciones y baño, además de poder disfrutar de la tranquilidad de la terraza y de la hospitalidad de los dueños del conjunto, todo un lujo, sobre todo si llevas viajando varias semanas a un ritmo bastante alto y quieres tomarte dos o tres días de descanso.


