Nuestra visita a la capital coincidió con el funeral de Corazón Aquino y con la salida del tifón Kiko, que dejó fuertes vientos y lluvia en abundancia.
Manila es otra historia. Una de esas ciudades enormes, difíciles de conocer en cuatro o cinco días (aún más con las condiciones meteorológicas) y repleta de lugares fascinantes.
También es una ciudad de grandes contrastes, donde las diferencias entre ricos y pobres son enormes. Esas desigualdades me recordaron a India, incapaz de enderezar y desprenderse del subdesarrollo y de la mendicidad.

El núcleo urbano es Metro Manila, que está formado por Intramuros y otros cinco distritos: Ermita, Malate, Quipao, San Nicolas, Paco y Binondo. Se extiende a lo largo de 38 km² hasta las zonas aledañas de Quezon City, Pasay City, Pasig City y Makati City, esta última es el centro de negocios y el lugar donde se concentra gran parte de la vida nocturna.
Recuerdo que la noche que llegamos a la capital estábamos molidos. Vuelo desde Borneo, autobús Clark – Manila, metro, búsqueda de guest house… en fin, lo típico. Así que cuando encontramos algo y dejamos las mochilas decidimos salir a tomar unas San Miguel.
El tifón Kiko nos estaba duchando de lo lindo y en todos los bares nos pedían una pasta por una cerveza, así que después de negociarla, acabamos en una especie de local de bailarinas.
Allí presenciamos algo muy curioso. De repente, pararon la música y toda la troupe del bar se reunió en la pista de baile. El jefe les arengó tratando de motivarles y después acabaron todos juntando sus manos y empezaron a rezar al unísono! Me quedé bocas…
Jeepneys
Que mejor homenaje a Filipinas que hablar de una de sus manifestaciones más distintivas: los jeepneys. Más que un transporte, los jeepneys o dyipni (tagalo) se han convertido en todo un símbolo del país.
Originariamente se elaboraban a partir de los restos de jeeps norteamericanos de la 2ª Guerra Mundial. En la actualidad, las factorías que se dedican al montaje de jeepneys utilizan camiones japoneses de segunda mano, llamados surplus.
La palabra «jeepney» es una contracción entre «jeep» y «jitney» (taxi compartido)
Como se puede observar, una de las señas de identidad de los jeepneys son sus llamativas y extravagantes decoraciones. Tinky Winky, Dipsy, Pokémon, Tamagochi…
Lo próximo son los e-jeepneys, la última generación de transporte no contaminante, impulsados por energía eléctrica. En Makati se están empezando a probar este tipo de «mini-buses».












