Visitando la espectacular Catedral de México DF nos encontramos con la historia de San Ramón Nonato, supuesto benefactor de las mujeres embarazadas y protector contra rumores, chismes y demás cotilleos de la vida diaria. Curiosamente, a este santo español se le considera bienhechor de las embarazadas por su condición de nonato, ya que su propia madre murió en el momento del parto mientras que él se salvó milagrosamente. Además fue un insigne predicador que estuvo confinado por los musulmanes en el norte de África.
Cuentan que durante su arresto, los guardias islámicos presos de rabia ante los continuos intentos de Ramón por convertir a esclavos y mahometanos le colocaron un candado que solo le quitaban para comer. Menudo suplicio. Finalmente fue rescatado y devuelto a España siendo canonizado a mediados del S. XVII.
En la Catedral Metropolitana se dedica una misa especial a embarazadas y recién nacidos todos los sábados a las 13 horas y también se le dedica un pequeño altar propio destinado a la protección contra rumores y chismes. Solo hay dejar un candado cerrado entre toda la maraña e introducir la llave en el cercano buzón para escapar de toda murmuración o calumnia que pueda recaer sobre uno mismo.

