Después de haber vivido en Vietnam, uno ya está más que acostumbrado a este tipo de lluvias torrenciales que parece que te van a deshacer el tejado de casa.
En Bogotá la cosa se está poniendo fea estos días, o más bien estos meses, porque según los expertos hacía tropecientos años que no llovía así. Ya os digo que lleva lloviendo ya un tiempo y que el paraguas es nuestro mejor aliado, pero la lluvia está empezando a causar problemas serios y en la tv se empieza a hablar de que el río Bogotá está en peligro de desbordamiento, que hay un montón de familias evacuadas y que esto no tiene pinta de ponerse mejor.
Muy resumidamente, el panorama de la ciudad tal día como ayer fue el siguiente: Transmilenio cortado en las calles 57 y 63, desbordamiento de un canal en la calle 134 con carrera 17 y del canal Juan Amarillo, inundaciones en la Avenida Circunvalar y cortes de energía en varios puntos de la ciudad.
En algunas zonas incluso ha granizado, lo que ha causado daños mayores en tráfico y residencias. A todo eso sumale que Bogotá es una ciudad de más de 7 millones de habitantes y que no tiene metro, por lo que os podeis imaginar los trancones (atascos)…
Así, mientras pasa lo peor del temporal, el pan de cada día es un aguacero descomunal -o dos- a lo largo del día y operaciones de drenaje, limpieza y desescombro durante la noche. No queda más que tomárselo con humor, que no haya más damnificados y esperar que no se nos caiga la casa encima 😉



