Estas ruinas cercanas al centro de Bogotá fueron el primer cementerio laico de la ciudad. La zona, el popular llano del barrio de Belén, albergaba vestigios de unas vetusta estructura que sirvió de espacio para el enterramiento de suicidas (y también de algunos criminales) que no tenían lugar para ser inhumados en iglesias.
En 1861 se dejaron de practicar este tipo de sepelios pero ese fúnebre espacio aún puede visitarse. Está ubicado en la carrera 3 entre las calles 5 y 6 del barrio de Belén y es uno de esos lugares misteriosos de Bogotá -como la esquina de la calle San Bruno– en los que se cree haber visto vagar fantasmas y otro tipo de apariciones.

