La Ciudad Prohibida, una visita obligada para cualquier visitante que llega a Beijing. Este complejo, Patrimonio de la Humanidad desde 1987, dice mucho de la grandeza de esta cultura. Palacio Imperial durante las dinastías Ming y Qing casi por cinco siglos, estuvo olvidado durante muchísimo tiempo, e incluso estuvo cerca de ser derruido por el Gobierno Comunista, hasta que a un político chino se le ocurrió abrirlo al turismo cobrando una entrada.
En la antigüedad, La Ciudad Prohibida se diseñó como un eje Norte-Sur con la otra capital del Imperio, Xanadú, a unos 275 km. de Beijing.
Es el Palacio más grande del Mundo, cubriendo más de 72 hectáreas. Se invirtieron 14 años para su construcción y más de 1.000.000 de trabajadores. El Complejo está rodeado por un muro de 7,9 metros de alto y de 6 metros de profundidad.
Cuando entras y atraviesas los tres salones principales, la enormidad de la edificación te deja impactado. Sin embargo, a mi lo que más me gustó fué la zona del Jardín Imperial. Y perderme por las salas de los alrededores…
Fijaos como son de capitalistas los chinos que en el año 2.000 Starbucks abrió una cafetería dentro del complejo. Después de varias protestas se acabó retirando en el 2.007.
Quién no tenga la oportunidad de venir a China para visitar La Ciudad Prohibida, lo puede hacer desde su casa con un programa virtual diseñado por IBM. Merece la pena:





