La vida doméstica de los habitantes de Santa Fe de Bogotá giraba en torno a su vivienda y su barrio. Después de varios años viviendo en una casa colonial, puedo diferenciar a grandes rasgos sus partes más importantes.
Siempre puede haber pequeñas diferencias pero a grandes rasgos son así: muros de adobe y piedra, balcones y ventanales de madera bajo tejados y techos de troncos, cubiertos de tejas de barro cocido, muy propias del estilo español. Además, las casas santafereñas solían componerse de uno y dos pisos, con un patio interior central que era también el centro de la vida en la casa.
Tras la fachada solía disponerse el recibidor y en algunos casos el dormitorio principal de la casa. El segundo –y a veces de menor tamaño- patio se dedicaba a las labores de limpieza y tareas domésticas y al alojamiento del servicio de servidumbre (si se disponía de uno).
Estas casas de amplios muros, patios y solares se erigieron durante el S XIX y primeras décadas del S. XX y muchas son de corte neoclásico, lo que se conoce localmente como estilo republicano. Gran parte de este legado se puede apreciar recorriendo el centro histórico de Bogotá o barrio de La Candelaria.
Cuando paseas por este barrio te das cuenta de que son estas casas las que hablan, y nos cuentan historias de otras épocas…



