La gran isla del turismo venezolano tiene muchos encantos que no hay que perderse. Desde playas solitarias a grandes centros de diversión, pasando por precios duty-free 😉
Acceso. Nosotros llegamos vía ferry, aunque los vuelos desde Caracas son realmente asequibles. Conferry o Gran Cacique son algunas de las compañías que realizan la ruta por vía marítima. Son algo costosas, poco puntuales y el trayecto suele tardar entre cuatro y cinco horas aproximadamente. Fondean en Punta de Piedras, un lugar algo alejado en la isla, donde hay algunos hostales y tiendas duty free. Desde allí se tarda aproximadamente una hora en llegar a Porlamar, la ciudad más grande de Margarita y normalmente la primera parada en la ruta hacia las playas.
Tiendas duty-free. Muy interesantes a la hora de adquirir licores y algunos productos importados de USA o España. Salsas, condimentos, especias e incluso algunas latas de conserva españolas (muy recomendables las almejas chilenas) están a precios de risa y más si los comparamos con nuestro lugar de residencia, Colombia, que se lleva la palma en esto de los precios abusivos.
Qué hacer. La isla tiene un montón de playas seductoras y aunque ya no pueda considerarse un paraiso inexplorado, hay lugares interesantes donde relajarse y pasar una estancia agradable.
Una de las playas más visitadas es Playa El Agua, un lugar que lo tiene todo para acomodarse, bares, restaurantes, tiendas, alojamientos de todo tipo y algo de vida nocturna.
Otras playas recomendables de la isla son Playa Manzanillo, Playa Puerto Cruz y Playa Macanao (la menos habitada y más salvaje). Juangriego y El Yaque son también dos zonas aconsejables para pasar unas placenteras vacaciones.
Además de las incontables excursiones y actividades de Margarita, merece la pena darse un paseo por La Asunción, capital del Estado de Nueva Esparta y lugar en el que deleitarse con el encanto colonial de sus edificios.
Cerca de «La Margarita» se encuentra la isla de Cubagua, una de las historias del Nuevo Mundo.


