Habrá más de una persona que cuando venga por primera vez a Vietnam tenga una visión idealista de lo que va a encontrar aquí. En guías turísticas de hace dos o tres años todavía describen las ciudades como sitios llenos de bicicletas, y aunque en los pueblos se sigan utilizando, la verdad es que en este espacio de tiempo las motos han tomado la ciudad.
Todo Hanoi se ha amoldado a estos vehículos. Rampas por cualquier esquina, aceras abarrotadas e incluso anuncios de vestidos de boda en los que las motocicletas se convierten en un objeto cool, que ayuda a vender mejor el producto.
Las familias de clase media suelen tener un mínimo de dos motos, aunque si caben todos en una no utilizan las dos. Ver a familias o amigos sentados en grupos de 3 o 4 en una moto es bastante común, así como el transportar cosas inimaginables para la visión occidental: televisores, árboles, ordenadores, sofás, espejos, vacas, cerdos, etc.
Lo cierto es que un vietnamita puede conseguir cargar en su moto prácticamente cualquier cosa y llevártela donde tú quieras.
La Nueva Ley del Casco: Desde que el casco es obligatorio, en diciembre de 2007, se ha abierto una nueva moda de cascos. Todavía no llevan los cascos que nosotros o nuestras leyes consideran homologados, ni tampoco acostumbran a abrochárselos, pero se han comenzado a inventar nuevas formas y diseños. Uno de los más populares se asemeja bastante a los cascos para montar a caballo pero con una visera más larga y bien cubierto de tela para que parezca más una gorra que un casco.
Así que cualquier persona que esté pensando en viajar a Hanoi o Saigón y no sea un amante de las motos tendrá pocas opciones. Ya no se puede luchar contra ello, así que la única opción es unirse.




