La llegada a Dumaguete fue algo imprevisto. Habíamos preguntado a una amiga filipina expat de Hanoi sobre qué islas eran las más recomendables y cuáles merecían más la pena si se andaba con el tiempo justo. Ella nos contestó «¡cualquiera está bien!», así que al aterrizar en Cebu desde Manila (vuelo con Zest Air, tirado) no sabíamos muy bien que ruta seguir, lo único que teníamos claro es que queríamos playa y de la buena.
Desde el aeropuerto fuimos rumbo al muelle y allí, decidimos nuestro trayecto como buenamente pudimos: Cebu – Bohol, Bohol – Dumaguete (isla de Negros). Total, unas doce horas viajando desde Manila.
Dumaguete es un buen punto de conexión con islas como Siquijor y Bohol. Es una ciudad bastante agradable, con cierto aire perezoso y tropical. Es pequeña, pero tiene universidad y vida nocturna. No está excesivamente contaminada y los paseos por el Rizal Blvd y alrededores resultan plácidos y apacibles. Lo demás lo dicen las fotos:
Estas son las hermanas de St. Paul de Chartres que llegaron a la isla de Negros en 1904, con la intención de ayudar en la educación de los más pequeños. Fundaron y gestionaron más de 60 escuelas, hospitales e instituciones de caridad en toda Filipinas. El monumento visto de cerca resulta un poco siniestro.



