Esta semana la cosa continúa con el arte urbano. Y es que si algo bueno tiene Bogotá es que aprovecha para sanear sus lugares públicos ofreciendo a los artistas más underground un espacio en el que mostrar su arte.
La carrera séptima lleva unos meses cortada al tráfico y es cierto que está sufriendo una serie de cambios (algunos polémicos) que no gustan a todos los ciudadanos. Cada uno es libre de opinar lo que quiera, pero si hay algo innegable es que el corte al tráfico ha beneficiado al peatón y ha humanizado el centro de la ciudad.
Os dejo con unas divertidas fotos de las macetas que se han colocado a lo largo de la séptima:







