Trazada en 1543, fue capital del Reino de Guatemala hasta su traslado en 1775. Se incluyó en la de la Convención de Patrimonio Cultural Mundial de la Unesco con el nº 65. Curioso ya que Luxor (Egipto) fue incluida en 1979.
Con todo eso, es una ciudad que no os va a decepcionar. Tranquila, ordenada, culturalmente muy interesante… aunque hay algo que no me llegó a convencer… y es que no parece Guatemala. No sé si fue mi percepción, pero parecía casi de ficción, de cuento de hadas.
Restaurantes y bares totalmente vendidos al turismo (interno y externo), tiendecitas de recuerdos con precios de escándalo, cadenas de comida rápida por doquier… en fin, uno se siente a gusto porque son comodidades que te hacen más fácil la estancia en la ciudad pero también le quitan algo de magia.
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| McDonalds de Antigua ¿veis a Ronald? |
Aunque si hablamos de magia, es innegable que Antigua la tiene, y mucha. Rodeada de volcanes, vistas espectaculares y unas calles muy bien conservadas que contienen un verdadero museo en sí mismas, interesante ruinas, catedrales, conventos, iglesias, pasajes adoquinados y un montón de actividades culturales. Sin duda una de esas ciudades muy recomendables de visitar en Semana Santa.
Qué ver. Además de La Catedral de Santiago, Las Capuchinas o La Merced, la mejor actividad en Antigua es pasear y perderse en sus calles. Con una historia tan compleja e importante se recomienda hacer algún tipo de paseo guiado y llevar una buena guía de viajes con toda la información necesaria.
En cuanto a hospedaje, después de dar vueltas por toda la ciudad, la conclusión fue que los hostales más económicos se encuentran en la zona de la 1ª calle poniente. Para comer, me gustan mucho los puestos de comida callejera (cosa que se echó en falta en Antigua) o restaurantes de comida casera y económica. Muy recomendado el “Rincón Típico” en la calle de Las Campanas. Almuerzos muy completos a 20 quetzales y buen ambiente. Preparaos para hacer cola porque a la hora de comer se pone hasta la bandera.





