Además de la importancia política y mercantil de este complejo, Tulum era una importante ciudad en términos astronómicos, sobre todo por el planeta Venus, astro íntimamente relacionado con Kukulcán, deidad maya muy destacada de la cultura mesoamericana.
Tulum significa muralla y es así como vivía la élite de esta ciudad, protegida tras sus muros, mientras que el resto de sus habitantes lo hacían en pequeñas aldeas de los alrededores. La mayor parte de estas edificaciones pertenecen al período posclásico, entre los años 1200 y 1450. También recibió el nombre de zama o amanecer por ser uno de los lugares de toda la península de Yucatán en los que amanece más temprano.
Uno de los templos más bonitos de todo el conjunto es el Templo del Dios Descendente, que recibe este nombre por tener situado un nicho frente a la puerta principal. Aunque el templo ha sufrido la erosión por el paso del tiempo, aún conserva parte de su encanto. Originalmente, estaba cubierto de espectaculares pinturas murales de dioses de la cultura maya.
El Castillo (nombre que recibió de los españoles) es el edificio más imponente de Tulum y puede apreciarse desde las playas cercanas. En el conjunto principal de este templo se realizaban importantes ceremonias religiosas mientras que en los anexos se depositaban coloridas y perfumadas ofrendas a los dioses.
La playa. Contar con una pequeña playa en la que poder disfrutar de un baño mientras se contempla parte del conjunto de templos es uno de los hits de la visita. Tiene su magia eso de poder bañarse en una de estas orillas llenas de historia flanqueado por ruinas milenarias.
Toda esta línea costera era una de las principales fuentes de sustento de los habitantes de Tulum, que a pocos metros de la costa contaban con un arrecife de coral poco profundo que se extendía por gran parte del mar Caribe. Además de beneficiarse del alimento y materias primas que les ofrecía el mar, los mayas de Tulum contaban con pequeños huertos de maíz y frijol y cazaban animales en la selva, que se encontraba detrás del conjunto principal de edificios del complejo.
Cerca de las ruinas de Tulum además de encontrar varios complejos hoteleros y restaurantes, hay una línea de costa realmente espectacular que cuenta con unas playas de arenas blancas y aguas cristalinas que nada tienen que envidiar a las de cualquier isla del Caribe.
A pocos kilómetros de estas playas se encuentra el pueblo de Tulum, bastante más auténtico que la zona de complejos hoteleros y que también cuenta con un montón de hostales, tiendas y buenas taquerías.
Otras actividades. Para los amantes de los animales, a unos 53 km. al sur se encuentra Punta Allen, un largo brazo de tierra rodeado de mar que tiene una gran población de manatíes, cocodrilos y garzas. Punta Allen pertenece a la reserva de la biosfera Sian Ka´an y cuenta con servicios de hospedaje y diversas actividades acuáticas.
Mucha gente también me recomendó la visita a los cenotes Escondido y Cristal, dos hermosos lugares en los que pasar la tarde y darse un buen chapuzón. Tulum también es un buen lugar para bucear y/o hacer snorkeling. Desafortunadamente no puedo hablar mucho más de estas actividades ya que nuestra estancia fue tan corta (dos días) que tan sólo nos dio tiempo a conocer la playa principal, las ruinas y el pueblo.





