Llegamos a Van Vieng despues de 6 horas de viaje desde Vientiane, en un autobús público que hizo un montón de paradas y que decidió llenar todo el pasillo de cajas de comida y de bebida a la altura de los asientos.
Fue un alivio encontrar este pequeño pueblecito aunque no entendíamos muy bien por qué era un destino tan turístico. La gente estaba tumbada en sillones viendo friends y padre de familia capítulo tras capítulo. Y aunque el plan tranquilo no estaba mal, parecía un poco aburrido, hasta que al día siguiente hicimos tubing en el Mekong y todo cobró sentido….
Básicamente el tubing consiste en alquilar una cámara de una rueda de tractor y lanzarte a la aventura durante unos 5 km a través del río Mekong. Pero la aventura no es solamente el contacto que tienes con la naturaleza, han convertido el trayecto en una fiesta continua, con unos siete u ocho bares durante el recorrido.
Por ser temporada de lluvias la corriente del río era muy fuerte, pero conseguimos llegar al primer bar sin problemas. Había niños lanzando palos de bambú y flotadores para arrastrarte hacia la orilla. Si la fuerza del río era demasiado rápida y no conseguías agarrarlo, siempre tenían la última alternativa de lanzarse en plan baywatch a lo bestia. Es increíble la fuerza que tienen y lo bien que nadan siendo tan pequeños.
En los bares la hermandad entre extranjeros es increible. En todos nuestros viajes nunca habíamos visto algo igual. Todos estábamos sorprendidos de lo que tienen montado en el río. Música, pistas de volleyball, fútbol y todos revolcándonos en el barro al más puro estilo woodstock. Otra de las actividades estrella, es colgarse de ganchos y columpiarse sobre el río, a una altura de unos 4 metros, para luego lanzarse al agua.
Como llovía no nos llevamos la cámara de fotos pero he encontrado unos cuantos vídeos sobre el tubing bastante ilustrativos:
http://www.youtube.com/watch?v=sL8Kfm4cgss
http://www.youtube.com/watch?v=7JJZwPLWWIY



