Como Macao, es otra de las RAS o Regiones Administrativas Especiales de China. Es uno de los grandes centros fiancieros de Asia y es… impresionante!!!
Me resulta complicado describir todo lo que hemos vivido durante nuestra estancia en esta ciudad. La mezcla de culturas y el ambiente moderno y cosmopolita en contraste con las más antiguas tradiciones chinas, convierte a ésta ciudad en una especie de «Nueva York» de lo más exótico. En algunas calles puedes disfrutar de una «noodle soup» por poco más de un euro, o ver como un Hindú de religión Sikh hace el reparto de comida con una Vespa clásica de hace 15 o 20 años.
Pero, en general, en Hong Kong se respira modernidad y practicidad por todos los lados. El toque inglés ha otorgado que ésta ciudad disponga de una inmejorable red de transportes públicos (tranvía incluido) unidos por un medio de pago único: La octopus card.
¡Vaya invento! Con esta tarjeta monedero puedes pagar el autobús, el tranvia, restaurantes e incluso en el supermercado. Imaginaos la ventaja de salir a la calle con una sola tarjetita con la que podéis pagar prácticamente en todos los sitios!! Además, no la tienes que insertar en ningún sitio, la acercas a un lector octopus y… listo!
Una de las atracciones más turísticas pero, aún así, más recomendables es la visita al Victoria Peak en Hong Kong Island. Básicamente, tienes que coger un tranvía que te sube a lo alto de una colina, desde donde puedes contemplar las espectaculares vistas de la isla de Hong Kong y, a lo lejos, de la Península de Kowloon. Ah! Y que no se me olvide… Hong Kong se divide básicamente en tres partes:
La isla de Hong Kong, Kowloon y los llamados Nuevos Territorios que incluyen la isla de Lantau. En total está región tiene más de 200 islas e islotes.
Hong Kong nos ha parecido una gran ciudad para vivir. No llega a los precios de Europa en comida y alojamiento (aunque en alojamiento se acerca) y la experiencia del día a día es única. Aunque nosotros, después de un año en Hanoi, nos sentíamos un poco perdidos entre tanto orden y modernidad.
Las siguientes fotos las tomamos desde lo alto del Revolving Restaurant. Otra de las «atracciones» que no hay que perderse en Hong Kong. Como el The View en el Hotel Marriot de Nueva York, el salón del restaurante gira sobre sí mismo para que puedas contemplar el Skyline sentadito, mientras degustas alguna de sus ofertas en menús. Nosotros tomamos un tea buffet que al final resultó ser un buffet libre de los de órdago (carnes, pescados, mariscos, ensaladas, postres), con un servicio excelente y por solo 10€ por persona!!. Como os podeis imaginar, es bastante más barato que el The View Restaurant neoyorkino y no creo que tengais problemas para encontrar sitio (aunque se recomienda reservar).
Otra cosa que hay que hacer es salir de copas por Lan Kwai Fong, que es una zona de calles donde se concentran la mayoría de bares de la ciudad. Pubs al estilo inglés, restaurantes y bares con estilo abundan en esta zona.
Por último, si os queda tiempo, es muy recomendable coger un Ferry hasta Lamma Island y darse un festín de marisco a buen precio. Cruzar hasta la Penísula de Kowloon y hacer compras en el Temple St Night Market o también, desde Kowloon, en el Victoria Harbour, ver el sensacional espectáculo de luces y música en el que los grandes rascacielos de la ciudad cobran vida… ufff! ¡las posibilidades son infinitas!






