A medio camino entre las islas de Mindanao y las Visayas y a unos 30 km de la isla de Negros, se encuentra esta pequeña isla de roca caliza, con unas playas y unos arrecifes de coral impresionantes.
El interior está formado por varias colinas que tienen como punto más alto el Monte Bandilaan, a unos 600 metros por encima del nivel del mar. Se calcula una población de unos 80.000 habitantes repartidos por sus tres puntos principales: Siquijor, Lazi y San Juan. Como en el resto de Filipinas se habla inglés y tagalo, aunque la mayoría hablan un dialecto nativo llamado cebuano.
Los resorts se diseminan a lo largo de toda la isla. La tranquilidad y los buenos precios están garantizados. Este es el Coral Cay Resort, un apacible hospedaje costero a 10€ la habitación doble en bungalows construidos en madera y bambú, sin tv, sin ruidos… y por supuesto con piscina, gym, restaurante y bar con vistas al mar.
Las playas son de lo más paradisíaco. Recuerdo el color del agua del mar de Siquijor y la arena coralina como una de las mejores que he visto nunca. Incluso los colores turquesas de las cataratas de Cambugahay me dejaron muy sorprendido.

Moverse por la isla es sencillo. Los resorts o las familias que viven en los alrededores (más barato) alquilan motos automáticas y semiautomáticas.
La mejor época para visitar la isla es durante la estación seca, de enero a mayo, el resto del año suele ser algo más lluvioso.





