El domingo se pudó disfrutar en Bogotá (y quizás también en otras partes del país) de un fenómeno realmente curioso, un parhelio solar.
Según he estado leyendo, este tipo de rareza se debe a la acumulación de partículas de hielo a gran altura que al descomponerse con la luz solar forman estos anillos casi inverosímiles. Afortunadamente llevaba una cámara compacta encima y, aunque no son de gran calidad, las fotos reflejan bastante bien el espectáculo.






